Memoria 2014

A los amigos de FRANSOL:

Como todos los años nos ponemos en contacto con vosotros para que conozcáis la “hoja de ruta” que hemos seguido en el 2014. Este año ha sido un año más de crisis, pero también un año en el que se han encendido luces de esperanza.

El Papa Francisco en un discurso dirigido a los participantes en el encuentro de comunidades populares, resaltaba el anhelo que debería estar al alcance de todos: “techo, tierra y trabajo”.

Desde Colombia a través de las hermanas hemos recibido un proyecto para ofrecer “techo digno” a algunas familias que estaban en “situación precaria”.

Algunos de los niños apadrinados en Pichanaki (Perú) han sufrido las consecuencias de la pérdida de cafetales de la zona.

Apoyamos a las hermanas y personal que trabajan en la residencia de ancianos de Sullana (Perú), la mayoría enfermos y sin hogar y hoy pueden descansar y gozar de ternura y cariño. Se trabaja con ilusión y esperanza para que llegue el día en el que todos nos sintamos hermanos.

El proyecto de apadrinamientos continúa llegando a muchas familias: los niños podrán ir a la escuela con su uniforme, sus libros y demás útiles escolares. Estos muchachos en un futuro, no muy lejano, habrán adquirido formación y podrán trabajar para sacar a su familia de la pobreza.

MALALA – premio Nobel de la Paz 2014 – dijo a los que la dispararon gravemente, pero sobrevivió: “Sólo quiero que todas las niñas podamos ir a la escuela”. Estaba convencida de que “UN NIÑO, UN MAESTRO Y UN LÁPIZ PUEDEN CAMBIAR EL MUNDO”.